• Área Artística OSSLP 2020

Béla Bartók y su impactante Concierto para Orquesta

Su obra Concierto para Orquesta BB. 123, Sz 116, es considerada cumbre de la música sinfónica del siglo XX, su creación es además casi un milagro.


Bartók quien estudió en la academia de música de Budapest se inclinó por el estudio y registro sonoro y gráfico de la música tradicional de Hungría y los Balcanes, además de regiones distantes como el norte de África. Mientras que su distinguido compatriota Zoltán Kodaly trabajó el folklore procurando un estilo clásico distintivo nacionalista, Bartók uso las mismas influencias para trascender fronteras en busca de la universalidad. Tras el creciente socialismo nacionalista que tomó Europa central en los 30's, Bartók se vio impedido a migrar sin su madre quien falleció en 1939, para otoño de 1940 él y su familia llegaron a Nueva York, donde vivió sus últimos 5 años de su vida.

Béla Bartók aislado, en un entorno nuevo, asténico, (síntoma que además anunciaría su agresiva leucemia) logró ofrecer algunos conciertos y recibió una beca para el estudio de la música eslava. Para 1943 la beca había concluido y Bartók se encontraba en una situación precaria y confinado en el hospital. Dos compatriotas húngaros, Fritz Reiner, Joseph Szigetti y Serge Koussevitzky ofrecieron a Bartók en el hospital $1,000 dólares por una obra Sinfónica. Bartók se negó dudando poder entregar la pieza, Koussevitzky insistió con tal de ayudarlo, ofreciéndole un anticipo asumiendo él mismo cualquier riesgo. Durante el verano y otoño del 43 escribió el concierto para orquesta en una zona rural del lago Saranc en Nueva York.



En palabras de Bartók:

“El carácter general de la obra representa, además de lo sarcástico del segundo movimiento, una transición gradual desde lo estelar del primer movimiento y la lúgubre canción de muerte del tercero, a la afirmación de la vida en el último. Estos movimientos, 1ro, 3ro y 4to son las "secciones grandes" de la obra siendo el segundo y el cuarto los mas ligeros."

Intermezzo interroto - Béla Bartók no disfrutaba en general de la música de Dimitri Shostakovich, consideraba incluso injusta la adulación a la sinfonía No. 7 del compositor soviético, obra que entonces fue muy conocida como anecdotario funesto de la guerra y que fue incluso utilizada mediáticamente en los Estados Unidos en contra del creciente socialismo. En el cuarto movimiento; de su concierto para orquesta, Bartók utiliza un tema ejecutado por el clarinete, que parodia a su vez un tema de la séptima de Shostakovich de forma ruda y sarcástica, en un tiempo mucho más rápido que el original del compositor soviético.



Bartók asistió al estreno en Boston contra consejo de su médico, obteniendo un entusiasta recibimiento añadió: "Valió la pena". Más tarde alargó el final al que consideró muy brusco.

El director Antal Doráti aclaró a Bartók que de hecho, dicha tonada no era original de Shostakovich sino de Franz Lehár, tomada en préstamo de su Viuda Alegre...

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